3 Juan 1:11-12
“Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo no ha visto a Dios. Demetrio tiene buen testimonio de todos, y de la verdad misma; y también nosotros damos testimonio, y vosotros sabéis que nuestro testimonio es verdadero.”
Meditación
La tercera carta de Juan, aunque breve, nos presenta un contraste impactante entre dos hombres: Diotrefes y Demetrio. Ambos pertenecen a la comunidad cristiana. Ambos son conocidos por los hermanos. Pero cada uno representa un espíritu totalmente distinto: uno es arrogante y autoritario, el otro, piadoso y ejemplar.
Diotrefes es el triste retrato de alguien que busca la preeminencia. Juan dice que “le gusta tener el primer lugar entre ellos” (v. 9). No recibe a los enviados del apóstol, habla con palabras malignas, y hasta expulsa a los que hacen lo correcto. En él vemos la manifestación de un corazón orgulloso, controlador, que ve la iglesia no como el cuerpo de Cristo, sino como su plataforma personal. Su liderazgo no está movido por amor, sino por ambición y poder. Tristemente, este espíritu aún se encuentra en algunas iglesias.
En cambio, Demetrio es el reflejo de la humildad, el servicio y la verdad. No se dice mucho de él, pero lo poco que se dice es poderoso: “tiene buen testimonio de todos, y de la verdad misma” (v. 12). Su vida está en armonía con la doctrina que profesa. No necesita autopromoción: la verdad misma habla por él. En Demetrio vemos a esos siervos fieles que, aunque no buscan ser vistos, brillan con la luz del evangelio.
Thomas Manton escribió:
“El verdadero cristiano no necesita hacer ruido; la santidad es su carta de presentación.”
Juan exhorta: “No imites lo malo, sino lo bueno” (v. 11). En una época donde muchos siguen a los que más ruido hacen, más influencia tienen o más autoridad aparentan, la Escritura nos llama a mirar el carácter, la verdad y la humildad. No todo el que lidera es digno de imitar; pero todo el que camina como Cristo vale la pena imitar.
Aplicación
- ¿A cuál de estos dos hombres se parece más mi testimonio personal?
- ¿Estoy más preocupado por ser visto, honrado y obedecido, o por reflejar la verdad con humildad?
- ¿A quiénes elijo como referentes espirituales: a los que dominan o a los que sirven?
- Examina tu corazón y rechaza todo deseo de preeminencia que no honra a Cristo.
- Ora para ser como Demetrio: piadoso, íntegro, coherente con la verdad.
- Honra y apoya a los hermanos humildes y fieles, aunque el mundo no los reconozca.
- No te dejes impresionar por títulos o poder, sino por frutos del Espíritu.
- Recuerda que quien “no ha visto a Dios” se reconocerá por su conducta, no por su cargo.
Oración
Señor justo y santo, guárdame de todo espíritu como el de Diotrefes. No permitas que busque mi propia gloria, ni que mi corazón se endurezca en el orgullo. Hazme como Demetrio, fiel a tu verdad, humilde en mi andar, y coherente en mi testimonio. Que mi vida hable más que mis palabras, y que Tú seas glorificado en todo.
Amén.










